El hombre que, al mismo tiempo que Darwin, descubrió el mecanismo que explica la evolución de la vida en la Tierra.
Quién fue Wallace
Alfred Russel Wallace (1823–1913) fue uno de los grandes científicos del siglo XIX. Naturalista, explorador y geógrafo galés, dedicó su vida a recorrer los lugares más remotos del planeta en busca de respuestas sobre el origen y la distribución de las especies.
De origen humilde —nació en Usk, Gales, en una familia con pocos recursos—, Wallace fue autodidacta en su formación científica. Sin acceso a una educación universitaria formal, se convirtió en uno de los naturalistas más brillantes y prolíficos de su época.
Su gran contribución a la ciencia llegó en 1858, cuando, enfermo de malaria en una isla del archipiélago malayo, formuló de manera independiente la teoría de la selección natural como mecanismo de la evolución, la misma idea en la que Charles Darwin llevaba más de veinte años trabajando. Hoy, Wallace es reconocido como uno de los padres de la teoría de la evolución y una figura fundamental para comprender la biodiversidad y la historia de la vida en la Tierra.
Las grandes expediciones
1848 – 1852
Entre 1848 y 1852, Alfred Russel Wallace recorrió las selvas de la Amazonia y el río Negro acompañado por el naturalista Henry Walter Bates. Durante cuatro años exploraron territorios apenas conocidos por la ciencia europea y reunieron miles de especímenes de plantas, insectos, aves y otros animales, muchos de ellos desconocidos para la ciencia de la época.
Al regresar a Inglaterra en 1852, el barco en el que Wallace viajaba se incendió en el medio del Atlántico. Gran parte de sus colecciones, notas de campo y dibujos se perdieron para siempre. A pesar de este duro golpe, Wallace no abandonó su vocación científica y pocos años después emprendería una nueva expedición al archipiélago malayo, donde realizaría sus descubrimientos que lo convertirían en una figura clave de la historia de la ciencia.
1854 – 1862
La gran expedición de su vida. Durante ocho años recorrió cientos de localidades y numerosas islas de la actual Indonesia, Malasia y Papúa Nueva Guinea. Recogió 125.660 especímenes y contribuyó a la descripción de cientos de especies nuevas para la ciencia.
Fue durante esta expedición cuando formuló la teoría de la selección natural como mecanismo de la evolución y identificó la célebre Línea de Wallace, una frontera biogeográfica que separa las faunas de Asia y Australasia.
La Línea de Wallace
Uno de los descubrimientos más importantes de Wallace fue la línea imaginaria que lleva su nombre. Esta frontera biogeográfica separa las faunas del sureste asiático de las de la región australiana, reflejando millones de años de aislamiento evolutivo.
Al este de la Línea de Wallace encontramos marsupiales, aves del paraíso y especies únicas de Australasia. Al oeste, la fauna típica de Asia — tigres, orangutanes, rinocerontes. Entre ambas regiones, algunas islas actúan como zonas de transición fascinantes.
Este descubrimiento fundó la biogeografía moderna como disciplina científica.
Su legado
Wallace fue mucho más que el codescubridor de la selección natural. Su pensamiento abarcó campos tan diversos como la justicia social, el feminismo y la conservación ambiental.
La Línea de Wallace y su obra sobre la distribución geográfica de los animales fundaron la biogeografía como disciplina científica moderna. Su trabajo sigue siendo referencia fundamental.
Wallace fue uno de los primeros científicos en advertir sobre la destrucción de los ecosistemas tropicales y la extinción de especies por acción humana. Un visionario cien años antes de su tiempo.
Defensor del socialismo, del sufragio femenino y de la reforma agraria. Wallace creía que la ciencia debía estar al servicio de la justicia social y del bienestar de toda la humanidad.
Lugo · MIHL · 2026
La exposición "Wallace y el Origen de las Especies" muestra en detalle la vida, los viajes y el legado científico de este naturalista extraordinario. Entrada libre.